por Ivania Joglar
Démosle la atención que merece a lo más importante que tenemos; nuestro cuerpo y salud..
Estamos de acuerdo en que, si bien estamos “adaptados” a trabajar de una posición fija, donde mal utilizamos nuestro cuerpo durante muchas horas, es posible que cuando intentemos hacerlo funcionar bien a través de buenas posturas, movimientos y estiramientos nos produzca algún tipo de malestar o dolor.
Esto sumado a la falta de actividad física y malos hábitos alimenticios, nos genera un sinfín de consecuencias, lo que nos perjudica en nuestras actividades diarias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud ocupacional como una actividad multidisciplinaria que promueve y protege la salud de los trabajadores, la cual busca controlar de alguna manera las enfermedades producidas por el trabajo a través de una reducción de factores de riesgos, los cuales pueden generarnos una importante carga física y/o mental que desencadenará lesiones músculo esqueléticas, estrés, e incluso enfermedades profesionales.
Para revertir esto, sería ideal que pudiéramos realizar pausas activas al menos dos veces durante nuestra jornada laboral, por lo menos unos 5 minutos cada una hora de trabajo. (ó 2 veces en la jornada, ó cada 1 hora de trabajo. Elegir)
Las pausas activas son pequeños descansos que nos ayudarán a recuperar energía, mejorar el desempeño y reducir la fatiga muscular a través de diferentes ejercicios que pueden ser muy básicos y simples. Básicamente son movimientos articulares, estiramientos y ejercicios específicos para cada grupo muscular, principalmente cuello, extremidades superiores e inferiores, espalda y manos, sumado a una serie de respiraciones profundas.
Otros beneficios son la disminución del estrés con un cambio en el trabajo, liberar la tensión muscular y articular, favorecer la circulación sanguínea, disminuir el riesgo de enfermedades profesionales, mejorar el desempeño laboral, aumentar la proactividad y hasta mejorar la capacidad de concentración durante nuestra jornada laboral.
Es por esto que, nosotros además de preocuparnos de rendir de buena manera en el trabajo, debemos ocuparnos de proteger nuestra salud y cuando hablamos de salud, hablamos de un todo, la OMS define salud no sólo como la ausencia de enfermedad sino como un bienestar físico, mental y social, por lo que debemos encargarnos de mantener nuestra mente sana, evitando situaciones de estrés, lo que va muy de la mano con lo social, ya que también es importante que salgamos del mundo laboral por un momento, y podamos compartir con nuestra familia y amigos, recreándonos idealmente al aire libre o haciendo algún deporte o actividad física que nos ayude a distraernos.
Además, no debemos olvidar el motor que nos da la energía para realizar todas estas tareas, nuestra alimentación, un factor importante que muchas veces dejamos de lado por “falta de tiempo” o por “ser práctico” llevándonos a comer alimentos de mala calidad, no nutritivos, como lo son la comida rápida o chatarra, los alimentos procesados y ultraprocesados, siendo su consumo habitual un factor de riesgo a enfermedades cardiovasculares y/o enfermedades crónicas no transmisibles como lo son la diabetes y la hipertensión.
Entonces, en resumen, el mensaje es “ocupémonos de nuestra salud física, mental y social a través de un estilo de vida saludable, el cuál comprende una buena alimentación, ejercicio físico regular y un balance entre lo laboral y la recreación”, además de invitarlos a realizar estas pausas activas que no nos quitarán tiempo sino más bien nos sumarán años de vida.